El arte te cura
no como promesa, sino como gesto
Como cuidado mínimo. Como presencia.
Esta colección gira en torno a la idea de que el arte puede acompañar, sostener y recordar. Que, en ciertos momentos, mirar, tocar o convivir con un objeto sensible es una forma de protección. No para borrar la herida, sino para atenderla.
La tirita aparece aquí como símbolo: frágil, humilde, cotidiana. Un objeto que cuida. Que no esconde, sino que señala con delicadeza.
A partir de ella, la colección se abre a otros formatos y usos —colgadores, imanes, piezas para habitar el espacio— que funcionan como anclas emocionales.
Objetos que no tienen por qué explicarse. Objetos que se sienten.
Porque a veces el arte no se contempla: se necesita.
- Tirita
- Tirita con lazo
- Tirita con imán